La demanda de viviendas con eficiencia energética crece un 30%
La pandemia que está padeciendo todo el planeta y que ha llevado a muchos meses de confinamiento, ha puesto de manifiesto las carencias con las que cuentan muchas viviendas que han servido o siguen sirviendo de guarderías, colegios, parques infantiles, gimnasios o despachos.
Falta de aislamiento acústico o térmico, la calidad del aire del interior de los inmuebles o la falta de espacio son solo algunos de los aspectos que han llevado a que la demanda de viviendas más saludables aumente a lo largo de estos meses.
Así, a tenor de los cálculos del Consejo General de los Colegios Oficiales de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (CGCOAPI), la demanda de viviendas con eficiencia energética se ha incrementado un 30% desde el inicio de la pandemia. Dentro de los factores más valorados, destacan que las viviendas tengan un rendimiento elevado de eficiencia energética y unos aislamientos acústicos de calidad.
Uno de los focos de actuación que plantea Europa en torno al uso del dinero que recibirán los países por el fondo de recuperación recae sobre la rehabilitación del parque de viviendas. Solo en España, más de 10 millones de viviendas presentan necesidades de rehabilitación, según el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos (CSCAE).
Por tanto, repensar la vivienda ha pasado a ser una prioridad. En el caso del aislamiento térmico, la falta de éste provoca un déficit de confort que, para intentar paliarlo, suele conllevar un alto coste energético. Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (ANDIMAT), las rehabilitaciones térmicas pueden representar un ahorro de energía de entre el 20% y el 50% dependiendo de los casos.
Más de 10 millones de viviendas necesitan rehabilitación
En cuanto a la contaminación acústica, el informe Ruido en Europa, elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), pone de manifiesto que una de cada cinco personas en Europa está expuesta todos los días a niveles de ruidos que son nocivos para su salud. El ruido es el segundo factor de estrés ambiental más dañino, solo superado por la contaminación del aire por partículas finas. El 76% de la población española afirma que la contaminación acústica afecta a su vida de forma significativa, según el Estudio del ruido elaborado por DKV, GAES y ECODES.
Precisamente, estos son dos de las características mínimas con las que debería contar una vivienda: sin contaminación acústica y eficiente energéticamente. Otro de los aspectos clave es la calidad del aire. Tanto es así, que muchas veces los dolores de cabeza, catarros, alergias y otras dolencias comunes están relacionadas con el aire que se respira en casa. A este respecto, la ventilación es muy importante, si bien hay que vigilar el tiempo, ya que un exceso provocará un mayor gasto de energía.
Más espacio
Por otro lado, contar con casas con mayores espacios y zonas exteriores también está ganando un importante peso. Como apuntan desde Metrovacesa, “se observa que en zonas geográficas como la Costa del Sol, en las que las terrazas suponen en algunos casos hasta un 45% de la superficie construida de la vivienda, la demanda de este tipo de viviendas ha aumentado, llegando a ser uno de los motivos principales de compra en viviendas en estas áreas geográficas”.
De hecho, según datos de Idealista, los chalets con amplios jardines y áticos de gran tamaño fueron los anuncios más visitados por los usuarios durante el confinamiento. En este sentido, en la Costa del Sol, lo más demandado fueron fincas rústicas en Torremolinos, Benalmádena o Casares, mientras que en la propia ciudad de Málaga, Estepona o Fuengirola fueron los estudios con jardín y piscina el tipo de viviendas que tuvo mayor número de contactos desde Idealista.
De ahí, que probablemente en las nuevas construcciones primen características como las terrazas, los jardines y, en general, inmuebles más espaciosos. A esto se unirán conceptos como la luz, la orientación, la ventilación de la vivienda… Y es que el confinamiento ha provocado que conozcamos a fondo nuestras casas y qué necesitamos de ellas, de tal modo que no solo sean espacios donde ver un rato la televisión, comer o dormir.
Fuente: elEconomista.es